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El grifo


Claudio Eliano

 

Tengo entendido que el grifo es un animal de la India, cuadrúpedo como el león y con poderosísimas garras parecidas a las de éste. Dicen que es alado, que las plumas del dorso son negras y las de delante rojas, mientras que las alas verdaderas no son así, sino blancas. Ctesias refiere que el pescuezo está adornado con plumas de un azul obscuro, que su boca es parecida a la del águila y su cabeza como la que los artistas pintan o esculpen. Dicen que los ojos del grifo son como el fuego. Construye su guarida en los montes y, aunque es imposible capturarlo cuando es adulto, se les puede coger de jóvenes. Los bactrios, que son fronterizos de los indios, dicen que son guardianes del oro del país; dicen, además, que lo desentierran y construyen con él sus nidos y que los indios recogen todo el que cae de ellos. Pero los indios dicen que los grifos no guardan dicho oro, porque estos animales no tienen necesidad de él (y, si es esto lo que dicen, creo que dicen verdad), sino que son ellos, los indios, quienes van a atesorar oro, mientras que los grifos luchan contra los invasores por el temor que sienten por sus propios hijos. Luchan contra los demás animales y fácilmente los vencen, pero no se enfrentan al león ni al elefante.


Temiendo los naturales del país la impetuosidad de estas fieras, no se acercan al oro durante el día, sino que van de noche, pues creen que en la oscuridad pasan más fácilmente inadvertidos. Esta región, en la que viven los grifos y en donde están las minas de oro, es terriblemente desierta. Y llegan los buscadores del dicho metal en número de mil o dos mil, armados y provistos de palas y sacos; y, vigilando en una noche sin luna, extraen el oro si pasan inadvertidos a los grifos, obteniendo un doble provecho, pues logran conservar la vida y, además, llevan a casa su cargamento; y, cuando los que han aprendido, gracias a su destreza, a fundir el oro, lo han purificado, poseen grandísimo poder para recompensar a la gente por los peligros susodichos. Mas si son cogidos in fraganti, están perdidos. Y regresan a sus hogares, según tengo entendido, al tercer o cuarto año.


 

 

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