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La chica mecánica

de motores diésel

Hal Martin

 


 

The Diesel Mechanic’s Woman

She once had a fiancé who was a mathematician. She asked him what he did and he told her that he had two specialties, Knot Theory and Dimension Theory. “Knots, like my shoelaces?” she asked. “Sort of, except you’d have to scotch tape the ends together. Knots don’t have loose ends.” She switched to dimension. “What do you mean by dimension?” she asked. “Well,” he said, “a line has dimension one and this table top has dimension two and, of course, the set of all square summable sequences is infinite dimensional.” “Of course,” she said. Somewhere she had once heard of the empty set. “What’s the dimension of the empty set?” she asked. “Minus one,” he replied. The engagement didn’t last. The cosmos is a very strange place and a year later she was engaged to a theoretical physicist. One day when she entered his apartment she found him quite preoccupied. She went to the kitchen and fixed a pot of tea. When she brought him a cup he distantly said to her “You know, if you were a photon you would not experience time.” The cup gave a little quantum jump and landed in his lap.

 

La mecánica de motores diésel

Una vez tuvo un novio que era matemático. Ella le preguntó qué hacía y él le contestó que tenía dos especialidades: Teoría de los Nudos y Teoría de las Dimensiónes. “¿Nudos cómo los que me hago en las zapatillas?”, ella le preguntó. “Algo así, nada más que vos tendrías que ponerle cinta scocht en las puntas para unirlos, y los nudos no tienen puntas”. Ella entonces cambió de tema y pasó a las dimensiones. “Qué querés decir con dimensiones?, le preguntó ella. “Bueno”, dijo él, “una línea tiene una dimensión, la tabla de la mesa tiene dos, y por supuesto el grupo de todas las secuencias cuadradas sumables tiene infinitas dimensiones.” “Claro”, dijo ella. En algún momento de su vida ella había escuchado algo acerca de los grupos vacíos y le preguntó “¿cuántas dimensiones tiene el grupo vacío?”. “Menos uno”, le contestó él. La relación no duró mucho más. El cosmos es un lugar muy extraño y un año después ella estaba saliendo con un físico teórico. Un día cuando entró a su departamento, lo encontró muy preocupado. Ella fue a la cocina y preparó té. Cuando le acercó una taza, él, distante, le dijo: “Sabes, si fueras un fotón, no experimentarías el tiempo...”. La taza dió un salto cuántico y terminó en su falda.


 


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