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Primeros Escritos

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Para siempre, su evolución a través del tiempo

 

Uno de los primeros registros escritos es de alrededor del año 1200 antes de Cristo. Y nos cuenta de un rey que preguntó a su adivino acerca del próximo nacimiento de su hijo. Quería saber si tendría buena suerte. Nos dice el texto:

Ch´üe adivinó: La dama Hao dará a luz y será bueno. El rey mismo leyó en los huesos y pronosticó: si nace en tal día, será buena suerte. Si nace en tal otro, será mejor, una suerte prolongada. Luego de 31 días, ella dio a luz. No fue buena suerte. Era una niña.

Era gente preguntaba al cielo observando rajaduras en los huesos y caparazones de tortuga puestos al fuego. En las figuras resultantes de esas quebraduras, leían. Miles de estos huesos se han encontrado y por ellos nos podemos dar una idea de las preocupaciones que los movían. Fueron los que empezaron a contar China.

Yo me quedo pensando, ¿qué habrá sido de aquella niña no deseada? Todavía expuesta su vergüenza inmerecida, que su nacimiento se recuerde como una mala suerte... Lo mismo, para escarnio de Ch´ue, su yerro.

Cuanto más antiguo, más venerable, siempre lo creyeron los chinos. Al punto que sus historiadores comenzaron a fabular sus orígenes remontándolos cada vez más atrás hasta que perdieron toda referencia, de modo que inventaron dinastías completas, herederos, fechas de subida al trono y de caída del mismo, y terminaron ellos mismos creyéndolo. Hoy no sabemos cuándo comenzaron sus andanzas a ciencia cierta.

Y en aquellas épocas no se llamaban chinos sino ´Shang´ y como detalle, podemos contar que cada uno de los soberanos y los miembros de la clase dominante, llevaba adosado el nombre de uno de los días al suyo propio, como llamarse José Miércoles. Y cuentan estos libros antiguos que un tal T'ang sería el fundador de todas las dinastías, y que accedió al poder al derrocar a un soberano muy malvado y corrupto. Pero ahí ya empieza la imaginación china a trabajar: tan afectos al orden, del único modo en que podían admitir revueltas y la usurpación del poder era si el jerarca removido era un hato de vicios y causante de desgracias para el pueblo, de ahí que cada dinastía se origine en uno de estos ´saneamientos´. Pero bueno, al parecer, este T'ang, fundador de la dinastía Shang, sí existió. Y se lo conoce como Ch´eng T'ang, o T'ang el Perfecto.

Eran guerreros, conquistaban vecinos para procurarse esclavos que trabajaran sus tierras y tenerlos de asistentes en sus hogares. Ya nacía la clase de burócratas encargados del gobierno y ceremonial.

Aquí me detengo un momento y trato de ponerme en la piel de aquellos Shang… Sus intrigas no serían muy diferentes de las mías. Sus apetitos, sus temores básicos. También despertarían algunas mañanas sin ganas de salir de la cama, también se juntarían alrededor de un fuego a escuchar historias, reirían, bromearían, cantarían, perseguirían mujeres y correrían carreras montados en palos siendo niños…

ciervo

Quienes registraban eran letrados. Una minoría muy cultivada.Todo lo que podemos leer sobre aquellos días, está contado por ellos. Ese es el filtro. Cualquiera que intentase describir las miserias con las que se topaban, las contaba desde una gran distancia y a veces hasta las ubicaban distantes en el tiempo porque temían la reacción de los poderosos... en aquellas épocas no se andaban con chiquitas a la hora de elegir castigo. A una mujer que se atrevió a usurpar el trono a su hijo y ejercer su poder cruelmente, cuando la derrocaron la colgaron de las tetas. Era común que cortaran por la mitad, empalasen, degollasen luego de torturas insoportables a los reos.

No sé con qué ojos verían lo que veían. El tiempo que ha pasado es mucho, las culturas harto diferentes. De todos modos, lo que registraron me sirve para acercarme a aquellos días, maravillosos y terribles, en que miles de desgraciados, apilaban piedra sobre piedra para construir la primer muralla. Todo su recorrido quedaría sembrado de huesos humanos, enterrados en su base o simplemente abandonados junto a ella.

Hay un poema que me hizo pensar en toda esa gente que sufrió y vivió lo que restaba de su vida para construir una obra que ha ellos no les significaba nada. Y lo peor de todo es que sabemos que, quienes ordenaban construirla, sabían de lo inútil de su esfuerzo, que no era la medida adecuada para detener las hordas de salvajes... pero la idea se impuso. Construían un imperio y ese era el límite entre la cultura y la barbarie que los rodeaba. Para separarlos construían la muralla. Y siguió siendo así.

 

LOS ORACULOS

¿Qué fue lo primero que escribieron los chinos? Oráculos.

Debe el rey hacer una ciudad - No debe el rey hacer una ciudad
Ataquemos a los Hunos - No ataquemos a los Hunos

Eran apenas notas muy acotadas ya que eran talladas en caparazones de tortuga, o en huesos. Pero a veces se explayaban un poco más allá:

En tal día el rey salió a cazar rinocerontes.
Un oficial manejaba su carroza.
Los caballos golpearon una piedra
La carroza se tumbó
También el príncipe Yang se cayó

Pero en general, esos tracitos como huellas de pájaros en la arena, buscaban prevenirse de lo que les depararía el mañana, o preguntaban por grandes cuestiones como fundar o no una ciudad, y otras veces simplemente cómo les iría en la cacería del día siguiente como en esta figurita…

o esta otra en que preguntan al oráculosi seguirá lloviendo…


Después se esmeraron más y empezaron a escribir sobre bronce y los signos se estilizaron un poco, miren esta inscripción en una vasija en la que agradecen la seguramente buena intersección de los parientes muertos para conseguir algún favor:

 

“Acompañado por mis ancestros
ofrezco carne cruda,
un poco de vino y granos”

Y debemos tener presente que en China, los caracteres no eran meramente figuritas muertas sino elementos dotados del poder de generar la realidad que representaban o alterarla al menos. De ahí el gusto por los amuletos, como este para combatir los malos sueños:


Ese respeto reverencial por lo escrito siempre acompañó a los chinos y así como nosotros fuimos enseñados que el pan es sagrado y no se tira, lo mismo se les enseñaba a los niños en China: nada escrito era considerado basura, cualquier texto representa a su cultura, así sea la lista de las compras.

Desde sus comienzos, los caracteres chinos no fueron un simple soporte para el habla, se desarrollaron en un constante esfuerzo por mantener una autonomía y libertad de combinación. Siempre estuvieron ligados a la poesía. Ellos son poesía.

 

Los Huesos Oraculares

Como tales se ‘descubrieron’ en 1899 y de una manera que podríamos describir como ‘china’. Un erudito mandó comprar a una botica huesos para moler y hacer con ellos un mejunje para mejorar de algun malestar. A esa terapia se la llamaba ‘la cura de los huesos de dragón’. Y era muy valorada por aquella época. Cuando el sirviente le acercó los huesos para moler, el erudito vio que en una escápula, probablemente de cordero, había unas marcas que no parecían naturales. Limpió el hueso y vio que en realidad eran marcas talladas y se dio cuenta de que era un texto. Esta casualidad llevó a que se pusieran a buscar más huesos y que descubrieran al fin, la hasta ese entonces perdida ciudad de Hanyang, la que fuera capital de los Shang.

Que el erudito la haya reconocido como escritura implica que para la d. Shang (1200 antes de nuestra era) la escritura ya había adoptado un desarrollo bastante evolucionado, al punto que no es demasiado complicado saber qué decía. Lo que nos hace pensar también en que hubo un desarrollo previo del que aún no sabemos nada.

 

Luego de escribir sobre la superficie plana de algunos huesos, se valieron de tallas sobre objetos de bronce. Estos ya son típicos de la dinastía Zhou (1150-771) aunque algunos también se han encontrado de la dinastía anterior, la ya mencionada Shang.

Claro que como estas inscripiciones quedaron en vasijas destinadas a ceremonias específicas, el contenido de sus textos quedó así determinado y nos hablan de rituales, conmemoraciones. En cuanto al lenguaje y a su gramática, es muy similar al de los huesos oraculares.

El comienzo de lo que podríamos llamar escritura moderna se daría en unos 500 años antes de nuestra era, en las inscripciones hechas en tablillas de bambú. Se cortaban tiras del bambú sobre la que se escribía y luego se anudaban una junto a otra para formar el texto.

 


Este nuevo medio permitía otro tipo de registros: administrativos, históricos, textos filosóficos y poemas. Además de las tablillas de bambú, también se utilizaban tablitas de otras maderas y telas de seda. Y para esta época, el idioma utilizado es el que luego se conoció como Chino Clásico, que se mantuvo más o menos similar hasta estos días. Algo que se cimentó en la estandarización que ordenó el primer emperador Shihuan Di en el s. II antes de nuestra era al establecer por decreto y por primera vez un idioma para todo el territorio. El estilo caligráfico de este período, llamado clerical, es legible en la actualidad.

 

 


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