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Escritos para el

conocimiento del suelo

Manoel de Barros




DECLARACION


Los INSECTOS NECESITAN más de 100 años para convertirse en hoja.
En 1.000 años de escoria una lata cría pelos y hasta reza.
La corriente de los ríos necesita casi 100 años para volverse murmullo.
En 130 años un hombre se hace árbol. (Algunos, serpiente).
En guijarral de color seco, casi sin ropa se posan las estrellas.
Las mariposas que se posan en hueso de cerdo prefieren colores errados.
En menos de 6 meses los mosquitos completan su eternidad.
Un árbol enfermo en menos de 30 años pierde el contorno de las hojas.

La araña con ojo de estambre en el lodo se despiedra.
Cuando llueve en los brazos de la hormiga disminuye el horizonte.
Los cardos que viven en los pedregales tienen la misma sintaxis que los
escorpiones de arena.
La rana, cuando llueve, tiñe de azul su croar.
Los lagartos dan piernas a las rocas de preferencia en invierno.
El vuelo del yabirú tiene más cuerpo que el vuelo de las horas.
El escarabajo sólo recurre a bebedizos si encuentra a su hembra vagando
entre escorias
A 15 metros del arco iris el sol es oloroso.
Los caracoles no gastan saliva en vidrios; pero en los pantanos se incrustan
hasta el latido.
En las brisas viene siempre un silencio de garzas.
De cada 20 iguanas debilitadas por estrellas, 15 pierden el rumbo de las
grutas.
Todas estas informaciones tienen un soberbio desinterés científico: como
andar de espaldas.

 

 

TORDO CON TINIEBLAS

Errante en mi pantano, doy con un tacuaral de pájaros
Un hombre que estudiaba hormigas y tendía a piedras, me dijo en el
ULTIMO DOMICILIO CONOCIDO:
Sólo me preocupo de las cosas inútiles
Su lengua era un depósito de sombras retorcidas, con versos cubiertos de
hiedra y acequias que abrían alas sobre nosotros
El hombre estaba parado mil años en ese lugar sin orejas
La mariposa muere verde en su ojo sucio de piedra.
El sapo es muy equilibrado por los árboles.
Duerme ante pólenes y florece en los detritos.
Palpa bulbos con sus dorados ojos.
Come huevo de relente. Sabe que la luna
Tiene gusto a luciérnaga para las margaritas.
Precisa muy a menudo
pasear en el suelo. Aprende antro y estrellas.
(¡Tiene días el sapo de andar estrellamente!)
Las moscas son muy dominadas por él.
En su cuero la mañana es sanguínea.
Espera a las falenas sostenido en tallos de piedra.
Escombroso es su atardecer.
Tiene celos verdeantes en su estancamiento.
En el pico la memoria de un pez.
De barro cría raíces y traga hebras de sol.
Depende la criatura para su grandeza de una infínita deserción.
¡La gente es cría de frases!
Escribir está lleno de corteza y de perla.
Ay desde gema soy heces.
¡La alegría es recoger caracoles en las paredes plagadas!
Algo que no tiene nombre que lo explique
Como la luz que vegeta en la ropa del pájaro.
En el suelo, entre raíces de insecto, pondera y escarba el tordo.
Es un tordo de descampado.
Hasta junto a una casa, en la podredumbre de las vigas, va
a recoger grillos gordos.
Al remover las sobras adquiere experiencia de residuo.
¡Tiene una dimensión fuera de pájaro!
Tal vez un desvío de poeta en la voz.
Influye en la dulzura de su canto el gusto que saca de ser
una pequeña cosa infinita del suelo.
En las rendijas de lo insignificante busca granos de sol.
A esa vida en larvas que late bajo los árboles el tordo se entrega.
¡Aquí se abren corolas de ranas!
Aquí se pudren los vuelos.
Su pequeña voz se humedece de ínfimos adornos.
¡Su canto es el propio sol tocado en la flauta!
Sirve de abrigo a los regueros.
Del barranco una rana le atarda los ojos.
Ese ser construye el entusiasmo.
Es intenso y gárrulo: como quien viese la orla verde de las horas.
Intransitable y ardiente es lo que el tordo no dice.
Y tiene espesura de amor.
El suelo engendra
desde el mar
el suelo engendra para el mar
el suelo
engendra con el mar
El suelo pare al árbol
pare al pájaro
pare a
la rana —el suelo
pare con la rana
desde ranas pare
y desde pájaros
pare el suelo
desde el mar.
El suelo cunde en el hombre
en el ojo
del pájaro cunde
en las piernas
del lagarto (1)
y en la piedra.
En la piedra
el hombre nace
cimbreante.
Cimbrear
sale de lagarto
y no llega a pájaro.
Cimbrear
conviene a rana
y caracol (2)
Cimbrear
se niega en mariposa
y se estira
hasta el árbol.
Cimbrear
se estira
hasta el hombre.
El hombre se arrastra
como árbol.
El hombre se desliza
como caracol
por los vergeles
de la pared.
El hombre se arrastra
como ostra
por las paredes
del mar.
El hombre (3)
es recogido entre des
trozos de ostras
trazos de pájaros
sordos
comidos de mar.
El hombre
se incrusta como árbol
en la piedra
del mar.

1 EL LAGARTO: El lagarto / puede ser encontrado en lugares anegadizos /
en las planicies resecas / en las sociedades en comandita / en los concheros:
al lado de las playas sin dueño estudiando / conchas muertas; / en las
marchas a favor de la familia y de la patria / y / según narra la historia /
uno de esos animales fue palpado por el siervo Job / sobre un montón de
piedras / cuando éste raspaba con un trozo de tejas / la podredumbre que
Dios le diera. / El lagarto / es muy común también / en las regiones
descaecidas / arrastrándose por sobre paredes del mar como la ostra / y su
fruta mojada / Parece que la lagarta grávida se inviste con las funciones de
una piedra seca / pasando septiembre / y / sintiendo precisión de sombras
para su desmusgo / se recuesta en una peña húmeda / y allí desova / quién
sabe qué. / Puede aun el lagarto / ser visto tomando sol / en las playas /
con sus ojillos fijos / masticando una flor...


2 EL CARACOL: ¿Qué es un caracol? Un caracol es: / que uno pondere / con los
bolsillos llenos de bramante cadenas de latón / picaportes gramófonos / etc.
/ Un caracol es que uno sea: / amando lo escurridizo / y durmiendo en las
piedras. Es: / que uno conozca el suelo por haber visto una babosa / en la
pared / y por seguirla una día entero arrastrando / en la piedra / su colita
húmeda / y meada. / Otra de caracol: / es dentro de casa consumir libros
cuadernos y / quedarse quieto ante una cosa / hasta serla. / Sería: / un
hombre después de atravesado por vientos y ríos turbios / reposa en la arena
para llorar su vacío. / Sería también: / comprender el andar liso de las
lombrices bajo tierra / y escuchar como los grillos / por las piernas. /
¡Las personas que conocen el suelo con la boca, una forma de buscarse, se
mueven como caracoles! / El caracol por fin: /tiene madre de agua / abuela
de fuego / y el pájaro en él se ensuciará. / ¡Arrastrará una fiera hasta su
cuarto / usará sombreros de tacón alto / y ha de ser estiércol a sus
expensas!

3 NUESTRO HOMBRE: ...Como Akaki Akakievitche, que sólo amaba a su capote,
¡Él, piedra, talla su continencia! Conoce el canto del mar grueso de
pájaros, la fiebre que arde en la boca de la ostra y la marca del lagarto
en la arena. Ese hombre es materia de caramujo.


CAMINATA

Yo venía aquella tarde por la tierra fría de sapos...
El azul de las piedras tenía cauda y canto.
Desde un sarandí espiaba un pájaro el verano.
Los caracoles al sol paseaban de chaqueta rosa.
Crespas crecían las manos hacia el agua de la isla.
De mí fueron brotando rosales salvajes.
Con las crines en fuga rondaban los caballos
embistiendo relentes aún en carne viva.
De mi rostro fluían arroyos...
Limpiando de limo la casa de los vientos mi voz en el aire pisaba...

Traducción de Mario Merlino


***

AGROCAUCE

…donde pululan rudimentos de animales y plantas subyace un erotismo creador
genésico.


M. Cavalcanti Proença


A veces, en las proximidades de los pantanos resecos, se encuentran rayas
enterradas. Cuando las aguas se reducen en los pantanos, la raya escoge una
tierra propicia, se posa en ella como un disco, abre con sus aletas una
cama, hace almo suelo por debajo, y se entierra. Allí va a pasar el período
de la sequía. Parece una rueda de carreta entornada. Al poco, bajo sus alas,
late un agrocauce de gusanos,escribanos del agua y muchas especies de
insectos y parásitos, que abordan el terreno como un vientre.


Allí, por debajo de la raya, se instaura una química de pantano. Un útero
vegetal, insectal, natural. El trueque de linfas, de reuma, de rumia que
allí se instaura, es como un gran tumor que late.


Se hace debajo de la raya la miniatura de un pantano. La vida que germinaba
en el pantano se traslada al gran vientre preparado por la matrona raya. ¡Es
el propio cuajarón de los escarabajos!


Pienso en el trueque de favores que se entabla; en el mutualismo; en el
amparo que se dan las especies. En las descargas de ayudas; en el equilibrio
que allí se completa entre los rasguños de vida de los seres minúsculos.
Entre los cuerpos truncados. Las telas aún sin araña. Los ojos sin luz
todavía. Las plumas sin movimiento. Los remiendos de vermes. Los bulbos de
serpientes. Arquetipos de carcomas.


Pienso en los embriones de los actos. Una boca disforme de escarabajuelo que
comienza a querer pegarse a las cosas. Rudimentos romos de un gajo de árbol.
Los indicios de ínfimas sociedades. Los ligamentos primordiales entre
paredes y babosas. También los gérmenes de las primeras ideas de convivencia
entre piedras y lagartos. El embrión de una anguila sin estambres, que
reniega de sus aletas. Antepasados de anturios (4) y mariposas que buscan
una franja de sol.


Pienso en un comercio de rizos y de aletas, de jugos de semen y de polen, de
mudas de escamas, de pus y de semillas. Un comercio de celos y cantos
virtuales; de muermos y de liendres; de olor de anuros y de ríos cortados.
Comercio de pequeñas ranas y sus cricas redondas. Inacabados orificios de
tenias implumes. Un comercio cheposo de milpiés y de polillas; de hojas
recogidas por hormigas; de hongos oreja-de-palo aún en larva. Comercio de
hermafroditas de instintos adhesivos. Las venas rasgadas de un oscuro
escarabajo. El sapo que repudia su cola infame. Un comercio de anillos de
escorpiones y simientes de pez.


Y al cabo de tres meses de trueques e infusiones, la lluvia comienza a
bajar. Y la raya va a levantarse. Su cuerpo ha dado sangre y ha bebido. En
la carne sigue incrustado el hedor de una garrapata. De nuevo camina hacia
los pantanos repletos. Girinos negros con rabitos y ojos de feto huyeron del
gran útero, y ya hierven ahora en las aguas de las lluvias.
Es la pura inauguración de otro universo. Que va a corromper, irrumpir,
irrigar, restaurar la naturaleza.
¡Una fiesta de insectos y aves en el pantano!


4 Del griego: anthos: flor y orrá: cola. Nombre de una familia de plantas
ornamentales. (N. del T.)

 


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